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ASAMBLEA DE LA CAJA DE BIOQUÍMICOS BONAERENSES EN LA CIUDAD DE LA PLATA



            Los bioquímicos bonaerenses afiliados a la Caja de Previsión Social para Bioquímicos de la Provincia de Buenos Aires, se reunieron el pasado 28 de mayo, en la ciudad de La Plata, en Asamblea General Ordinaria.

            En la oportunidad, trataron y aprobaron el Informe de la Comisión Fiscalizadora; la Memoria; el Balance; los Estados Contables y los Cuadros Anexos, correspondientes a los Ejercicios 2019, 2020 y 2021.

          El encuentro, que convocó a numerosos profesionales de la Provincia, se realizó en el Hotel Amau de la U.N.L.P., ubicado en Avenida 51 Nº 692, a partir de las 9 horas, y contó con la participación del Secretario de la Caja, Dr. José Alberto Viegas Caetano; miembros del Directorio y la Comisión Fiscalizadora;  asesores y personal jerárquico de la entidad.

 

El discurso pronunciado por el Secretario

El instinto de conservación de la salud de los pueblos, existe desde la formación de los primeros grupos de humanos que convivían en pequeñas sociedades, pero "la salud pública" como ciencia, apenas tiene poco más de un siglo y medio de existencia.

La civilización egipcia se desarrolló durante más de 3.500 años, practicaban la higiene personal, construían depósitos de arcilla para las aguas de bebida y canales de desagüe para las aguas residuales. El imperio romano fue famoso por la construcción de baños públicos y la construcción de acueductos. En América, los aztecas aprendieron a tomar medidas para no contaminar el lago del que tomaban el agua.

En el siglo XIX, durante el otoño de 1848, se produjo una epidemia de cólera en el Reino Unido que causó gran mortalidad. No se conocía con certeza la etiología, ni el modo de transmisión de esta enfermedad y surgieron dos corrientes teóricas antagónicas, que intentaban explicar la forma de transmisión de la noxa. Por un lado, los "contagionistas", eran quienes sostenían que el cólera se adquiría por el contacto con el enfermo o con sus vestidos y pertenencias. Por otro lado, estaban los que apoyaban la teoría "miasmática" que postulaba que los vientos, transmitían de un lugar a otro los "miasmas", una especie de vapores tóxicos emitidos por materia en descomposición.

El Dr. John Snow, conocedor del comportamiento fisicoquímico de los gases, sostenía que en caso de ser correcta la teoría miasmática, los pacientes debían presentar síntomas respiratorios producto de la inhalación de los "miasmas" y no el característico síndrome diarreico agudo con grave deshidratación. Estudió el registro de las defunciones por cólera ocurridas en el período 1848-1849 y observó que los distritos de la zona sur de Londres, concentraban la mayor cantidad de casos con una mayor tasa de mortalidad, que era objetivamente muy superior a la del resto de la ciudad. De igual forma, registró que los habitantes de la zona sur de Londres, obtenían agua para beber río abajo del Támesis, lugar donde las aguas estaban altamente contaminadas, a diferencia de los habitantes de las demás zonas del norte de Londres, quienes la obtenían de sectores menos contaminados situados aguas arriba.

Propuso y comprobó que la población, al beber el agua contaminada extraída del río, ingería la "materia mórbida", cerrando así el círculo de contagio. En 1853 sucede otra gran epidemia de cólera, y allí se vieron los beneficios del conjunto de acciones por los que propende la salud pública, fruto de la observación y análisis de la situación de salud de la comunidad, para formular respuestas sociales organizadas e informadas que luego se evalúan para ver sus resultados.

Durante ese incidente histórico, el doctor John Snow señaló con alfileres los lugares donde sucedían las muertes de las personas afectadas por el cólera, así como en las fuentes del agua. Encontró una llamativa relación entre el pozo de "Broad Street" y las muertes que sucedían a su alrededor. Frente a esto, recomendó a la autoridad pública cerrar el pozo y así se controló la epidemia.

Durante esta misma década, prosperó el movimiento sanitarista en Londres, donde las personas se levantaron contra el Estado, solicitándole que se hiciera cargo de la salud, lo que condujo a la sanción de la "Ley de Salud Pública" de 1848, la cual puede considerarse como la primera ley que permitió que los problemas de salud de la comunidad, se vincularan con los grandes problemas sociales desencadenados por la revolución industrial.

Por su parte, Argentina inauguró oficialmente el primer hospital de Buenos Aires el 11 de noviembre de 1614 y se llamó "Hospital de San Martín". Estaba construido con adobe, techos de madera, era semejante a una iglesia y no está documentado que existiera alguna forma, aunque sea primitiva, de laboratorio. Actualmente, es inconcebible construir un hospital sin un laboratorio con la complejidad acorde a la población que atiende y a los servicios médicos que presta.

A fines del siglo XIX comienzan a instalarse los primeros laboratorios de análisis clínicos en los hospitales públicos, que podían determinar en forma artesanal y laboriosa, muy pocos analitos.

Posteriormente, comenzaron a funcionar laboratorios que atendían en forma privada a pacientes ambulatorios, como una forma de atención alternativa a la pública y previa a la aparición de las obras sociales. La instalación de clínicas y sanatorios privados, agregó atención bioquímica en pacientes internados. Existe desde entonces en Argentina, una dualidad en la atención de personas que solicitan servicios bioquímicos, regidos ambos sistemas por la normativa del mismo organismo, el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. Los profesionales a cargo de ambos tipos de laboratorios tienen una formación y una responsabilidad similar frente a las personas que atienden, pero es en el ámbito privado, más visible su independencia tanto profesional, patrimonial, como tributaria. Si bien el Estado es el que debe sostener la salud pública como un efector indelegable, existe también un sistema privado que está en condiciones de atender demandas bioquímicas cuando en casos de brotes epidémicos, epidemias o pandemias, el Estado se vea excedido en sus posibilidades diagnósticas, ya sea por inconvenientes tecnológicos, de provisión de insumos o porque pueden dar un retorno de resultados en menor tiempo, durante los picos de la demanda. Sin embargo, el sistema de salud público y privado, necesitan una visión de más largo plazo, que permita ordenar acciones y dar previsibilidad a los profesionales, con el fin de colaborar para alcanzar el bienestar de la población de nuestra provincia.

El Colegio Americano de Patólogos estima que más del 80% de las decisiones médicas, tanto para el diagnóstico como para establecer terapias o pronósticos, se realizan en base a los resultados de los análisis bioquímicos, solo con una inversión como máximo del 6% del PBI.

El número de prácticas solicitadas por los médicos tratantes, se incrementa constantemente a nivel mundial. En un trabajo publicado en 2018 por el Dr. Thomas Morris, informó que la demanda de servicios de laboratorio fue aumentando a razón de un 7% anual en los últimos cinco años, incluso con la implementación de restricción de solicitudes superpuestas en el tiempo mínimo de pruebas, que no proporcionan un valor clínico adicional, utilizando un programa computarizado diseñado especialmente para tal fin.

Si bien ningún sistema de salud es transferible completamente de un escenario a otro por más exitoso que sea, es el deber de cada país, pensar y ejecutar un plan integral de salud.

Audrey Clover, es una especialista en administración de sistemas de salud y políticas públicas que trabajó los últimos veinte años, en la reforma canadiense en la provincia de Quebec. Los objetivos principales planteados fueron: optimizar gastos y capital humano, elaborar guías de tratamiento con calidad e informatizar la historia clínica de toda la población. Publicó un trabajo en 2008 en el que estudiaba diferentes sistemas de salud de diversos países y establecía sus diferencias. Visitó nuestro país en 2017 y explicó las tareas desarrolladas. De las decisiones tomadas, se destaca la reducción de 300 a 20 comisiones de expertos que elaboraban guías basadas en evidencia. Los profesionales tratantes deben respetar los protocolos de consenso para el tratamiento de una enfermedad y cualquier desvío debe ser justificado con bibliografía científica significativa que no haya sido considerada, cosa que casi no sucede. No utilizan tecnología cuyo beneficio no esté claramente probado, además ejecutaron la redistribución de espacios físicos y del capital humano basado en normas de calidad. Como resultado de este trabajo continuo y sostenido, el profesional actuante recibe electrónicamente sus honorarios en una cuenta bancaria una vez que terminó la atención del paciente. El servicio se financia con los impuestos y alcanza a toda la población. Inicialmente las resistencias al cambio han sido muchas, dado que, en algunas zonas del país, las primeras guías tardaron 4 años en poder implementarse debido a la desconfianza de los profesionales. La discusión bibliográfica en búsqueda de evidencia, la construcción de consensos, la transparencia en el manejo de los fondos y el reconocimiento de las tareas de los expertos, fue bajando la resistencia y condujo finalmente a la aceptación de las nuevas formas de trabajo. El otro aspecto destacable, fue que la reforma se hizo simultáneamente en todo el territorio y para pasar a la nueva etapa, era necesario que la totalidad de los centros de atención cumplieran con los estándares previamente establecidos. Para ser más claro; si un centro no cumplía satisfactoriamente con los protocolos vigentes en un determinado plazo, el centro dejaría de funcionar para así pasar a la siguiente nueva etapa los centros restantes que efectivamente cumplieron con los nuevos estándares.

Este proceso no estuvo exento de presiones políticas y sociales de tipo local para conservar abierto un centro que no cumplía los protocolos por diferentes motivos, entre ellos invocando causas de carácter excepcional. Finalmente, la administración abierta y en línea con los usuarios de los fondos estatales disponibles, fue venciendo cada uno de los cuestionamientos, hasta lograr la confiabilidad que se necesita para avanzar. El seguimiento del usuario y su participación en la mejora continua del sistema, hizo posible que los cambios no tuvieran exclusivamente un fin económico de reducción de gastos, sino que se consiguieran mecanismos informados de adquisición de nuevos equipamientos, mejores prestaciones y disminución en las dificultades de acceso a la salud por parte de la población. Canadá se encuentra actualmente entre los países de fuerte influencia en la regulación pública de sistemas de salud, con financiamiento público y prestación mixta en conjunción con el ámbito privado.

En Argentina, el decreto 486/2002 declaraba la emergencia sanitaria y en sus considerandos establecía:

"Que la actual situación económica y financiera de la República Argentina, de altísimo contenido crítico, torna institucionalmente obligatorio instrumentar las herramientas necesarias y adecuadas para enfrentar la difícil situación de excepción. Que son de público y notorio conocimiento la gravísima coyuntura, los intolerables niveles actuales de pobreza, la crisis que afecta al mercado de la salud, la profunda parálisis productiva con su consecuente desorden fiscal y su correlato de crisis política, que alcanza a los estados provinciales, en cuanto miembros de la organización nacional. Que distintos centros asistenciales del país han visto afectado el flujo normal de suministro de productos, especialmente los de procedencia extranjera. Que la crítica situación que atraviesa el sector salud configura una circunstancia excepcional que hace imposible seguir los trámites ordinarios previstos por la CONSTITUCION NACIONAL para la sanción de las leyes, resultando imperioso el dictado de este acto". Parece escrito ayer, a pesar que han transcurrido 20 años.

En la sociedad argentina, hay poca conciencia sobre cómo funciona el sistema de salud, hasta que necesita hacer uso de algún servicio. Los laboratorios representan un sector en permanente expansión a pesar de todas las dificultades y me animaría a decir que es el más ordenado dentro del sistema sanitario, porque hace más de 30 años que trabajan con normas de calidad. La medicina de precisión es directamente dependiente de los resultados de laboratorio. El financiamiento para la adquisición de tecnología e insumos necesarios, es un debate central en el que los bioquímicos son indispensables y deben ser consultados para elaborar presupuestos o aptitudes de compra de equipamientos, con el objetivo de hacer un uso más eficiente de ellos. La brecha tecnológica y cómo financiar eficientemente el gasto en salud, es el desafío que tenemos por delante. Con frecuencia, las crisis representan una buena oportunidad para cambiar.

El trabajo bioquímico es cada vez más requerido, pero no hay suficientes incentivos para los profesionales jóvenes, los sueldos no son atractivos para los que trabajan en relación de dependencia y los titulares se encuentran muy acotados en sus posibilidades económicas. Si bien el servicio profesional no busca el lucro como único fin, es muy complicado aspirar a sostener una previsión social razonable, cuando los salarios son magros y no se considera a los prestadores con la importancia adecuada. Alguna vez se ha dicho que: "la Salud pública con calidad, es el principal objetivo que la democracia debe garantizar".

El factor económico está también fuertemente vinculado a muchos aspectos de la calidad; es necesario para la inversión en equipamiento, infraestructura, control de calidad interno y externo, desarrollo de sistemas informáticos que faciliten la producción y entrega de resultados a los pacientes o instituciones y permanente actualización profesional. De esta manera, la economía se encuentra fuertemente vinculada al desarrollo de la profesión y a los estándares bioquímicos actuales. Ha llegado la hora de involucrarnos en las políticas sanitarias, trabajando en coordinación con nuestras instituciones representativas, para opinar, decidir, trabajar y mejorar el sistema de salud en Argentina.

Los profesionales bioquímicos han dado muestras evidentes en el pasado de avanzar a pesar de las dificultades, y lo han demostrado recientemente trabajando arduamente en tiempos de pandemia, con la incertidumbre de enfrentarse a un virus nuevo, altamente contagioso y arriesgando en muchos casos, su propia vida.

Para cerrar este discurso, quisiera citar a Zygmunt Bauman, un sociólogo y filósofo de origen polaco, profesor de la Universidad de Leeds y creador del concepto de "modernidad líquida" que define el actual momento de la historia, en el que todo cambia permanentemente y el mundo del trabajo se ha vuelto cambiante e incierto. A sus 85 años, cierta vez dijo: "cuando era joven, hace medio siglo o más, la pregunta principal a responder era ¿Qué tenemos que hacer? Hoy, podemos reunir a un grupo de especialistas que pueden encontrar en poco tiempo algún tipo de consenso o acuerdo sobre los caminos a seguir como sociedad, y creo que la pregunta principal a responder sería ¿Quiénes serán las personas que harán lo que hay que hacer?".

 

Muchas gracias, queda así inaugurada formalmente la Asamblea.

 

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